Así muere España
Un viaje por los datos de mortalidad del INE que nadie quiere leer — pero todos deberían
La fotografía de 2024
A primera vista, parece equilibrio. Pero es una ilusión estadística. Los hombres mueren antes — de media, entre cuatro y cinco años antes — y sin embargo representan poco más de la mitad de las muertes totales porque hay más mujeres en las edades avanzadas, donde se concentra la mayor parte de la mortalidad. El género no iguala a la muerte; la moldea.
Comparado con 2023, el cambio es prácticamente nulo: seis muertes menos en un año. España ha encontrado, al menos de momento, un punto de equilibrio en torno a los 436.000 fallecimientos anuales. Pero ese equilibrio tiene historia, y la historia tiene un antes y un después muy claros.
| Año | Total | Hombres | Mujeres |
|---|---|---|---|
| 2021 | 450.744 | 231.410 | 219.334 |
| 2022 | 464.417 | 234.362 | 230.055 |
| 2023 | 436.124 | 220.742 | 215.382 |
| 2024 | 436.118 | 220.090 | 216.028 |
Evolución 2015 — 2024
El año que lo rompió todo
Hay una fecha que actúa como falla sísmica en los datos de mortalidad española: 2020. Ese año murieron 493.776 personas. Setenta y cinco mil más que el año anterior. Un incremento del 18% en un solo año. Para encontrar un shock de mortalidad comparable habría que remontarse a la guerra civil o a la gripe española de 1918.
En 2021, cuando llegaron las vacunas, volvió a bajar: 450.744 muertes. En 2022, otro repunte hasta 464.417 — que no fue COVID sino, en buena parte, el verano más letal en décadas. Solo en julio de ese año fallecieron 44.641 personas, un número que normalmente corresponde a los meses fríos.
Una guerra silenciosa entre sexos
Tumores: 67.790 hombres vs 47.788 mujeres. Décadas de mayor prevalencia del tabaquismo masculino se pagan ahora en cánceres de pulmón, laringe y vejiga.
Circulatorio: 59.363 mujeres vs 54.257 hombres. Las mujeres viven más, llegan a edades donde estas enfermedades son prevalentes.
Causas externas: 11.606 hombres, 6.745 mujeres. Los hombres tienen accidentes más graves, se exponen a más riesgos — y se suicidan mucho más.
La vejez como destino
Es, literalmente, un país donde la gente muere de vieja. Y eso es, paradójicamente, un éxito de la medicina y la sanidad públicas. Que la mayoría de las muertes ocurran a partir de los 75 años no es un fracaso; es el resultado de haber construido una sociedad que cuida a sus ciudadanos.
El suicidio: el dato que no sale en los telediarios
"El psicólogo Edwin Shneidman, fundador de la suicidología moderna, definió el suicidio como el resultado de un dolor psicológico insoportable (lo llamó psychache) ante el cual la persona no encuentra otra salida."
Suicidios en 2024
Hombres por cada mujer
Vidas en una década
"Ya en 1897, el sociólogo Émile Durkheim demostró que el suicidio no es un acto puramente individual, sino un hecho social moldeado por la integración y la regulación social."
La curva de diez años
La tendencia es clara: subida sostenida desde 2016, máximo en 2022, ligero descenso en 2023 y 2024, pero aún claramente por encima de los niveles pre-pandemia.
Año tras año, entre el 73% y el 75% de los suicidios son hombres. Es uno de los patrones más robustos de toda la estadística de mortalidad, y también uno de los menos discutidos.
"El psicólogo Thomas Joiner, en su Teoría interpersonal del suicidio, añade un factor clave: los hombres desarrollan con más frecuencia la 'capacidad adquirida para el suicidio' a través de la exposición a experiencias dolorosas y de riesgo."
No es solo que no pidan ayuda: es que, además, se han habituado al dolor físico y a la autolesión, lo que facilita el paso de la ideación al acto letal. El suicidio masculino afecta especialmente a edades medias de la vida, entre los 40 y los 60 años: el tramo donde se acumulan divorcios, crisis económicas, pérdida de empleo, soledad no elegida.
El suicidio en el contexto de las causas externas
Las caídas accidentales matan más en números absolutos — pero son en su mayoría personas muy mayores que caen en el domicilio. El suicidio mata a personas que, estadísticamente, tendrían décadas de vida por delante.
Los accidentes de tráfico, que durante décadas fueron la causa externa más visible y combatida, matan hoy a 1.853 personas. El suicidio mata a más del doble. Sin embargo, no existe para el suicidio una DGT, ni campañas en televisión, ni puntos del carné que perder.
"La desproporción entre el tamaño del problema y la respuesta pública tiene un nombre: estigma."
Los meses también matan
En España, enero es el mes más letal: 48.678 fallecimientos en enero de 2024 — más de 1.500 al día. Septiembre es el mes más benigno: 31.209. La diferencia entre el mes más mortal y el más benévolo es de más de 17.000 personas.
El patrón se repite con una regularidad casi mecánica: pico en enero, caída progresiva hasta el verano, mínimo en septiembre, subida en otoño.
Pero hay una anomalía que rompe el patrón: julio de 2022. Ese mes murieron 44.641 personas — una cifra de invierno en pleno verano. La ola de calor de julio de 2022 fue la más letal registrada en España en tiempos recientes. Un anticipo de lo que el cambio climático puede significar.
"El filósofo Albert Camus, en El mito de Sísifo, planteó que el suicidio es el único problema filosófico realmente serio: 'Juzgar si la vida vale o no vale la pena vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía'."
Camus rechazó el suicidio como salida y propuso la rebeldía como respuesta al absurdo. Los datos del INE no pueden responder por nosotros; solo nos muestran que, para casi 4.000 personas cada año, la balanza se inclinó hacia el silencio.
Lo que los números no pueden decir
España es un país de viejos que mueren de viejos. Y eso es una victoria de la sanidad pública, del bienestar y de décadas de mejora en la calidad de vida. La esperanza de vida española es de las más altas del mundo.
El cáncer y las enfermedades cardiovasculares son prevenibles. No siempre, no completamente, pero más de lo que se actúa. El tabaquismo, la obesidad, la inactividad física y la hipertensión tienen intervenciones probadas.
Los hombres tienen un problema con la muerte que no se discute. Mueren antes, mueren más en accidentes, mueren más por suicidio. Y piden ayuda menos. La salud mental masculina es un agujero negro en las políticas públicas.
En muchos casos, hay factores modificables: soledad, desempleo, crisis económica, falta de red social, enfermedad mental no tratada. Los datos están disponibles. Las herramientas también. Lo que falta es voluntad política.
Epílogo
Volvemos al número del principio. 436.118 personas fallecidas en España en 2024. Son muchos y son pocos. Son el 0,9% de la población. Son tantos como los habitantes de Zaragoza, la quinta ciudad de España.
Son, cada uno de ellos, el centro de un universo de afectos que ya no existe. Los datos de mortalidad son, en el fondo, el más honesto de los espejos. Nos dicen cómo vivimos, qué nos da miedo, a quién dejamos atrás, qué no quisimos ver a tiempo.
La pregunta que vale la pena hacerse no es cuándo, sino con qué margen de dignidad, de equidad y de prevención real llegaremos a ese registro.
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Ministerio de Sanidad
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Conducta suicida