La caída generalizada
Muchos culpan a la pandemia del desplome de los resultados, pero los datos revelan que la crisis es
estructural y venía gestándose desde 2015.
En comprensión lectora, España ha perdido un total de 45 puntos netos en la última década
(cayendo de los 496 puntos de 2015 a los 451 en 2025). Esta caída dobla la registrada por el promedio de la
OCDE-35, que pasó de 490 a 463 puntos en el mismo periodo.
En Matemáticas (457 puntos) y Ciencias (477 puntos),
los estudiantes españoles se sitúan significativamente por debajo de los promedios de la OCDE
(463 y 482 respectivamente).
La desconexión del esfuerzo
¿Saben menos los estudiantes o simplemente se rinden más rápido ante las dificultades?
PISA mide el esfuerzo real auto-declarado por el alumnado durante la prueba (escala de 1 a 10).
En España, el esfuerzo efectivo cayó de 7,55 en 2018 a 7,32 en 2022,
tocando fondo en 7,03 en 2025. En la OCDE, el desplome es idéntico (de 7,67 a 7,16).
Esta pérdida de perseverancia no es un detalle menor: PISA estima que un solo punto de esfuerzo
en la prueba equivale a una diferencia de entre 6 y 8 puntos de rendimiento en la calificación final.
El aula vacía
No se puede aprender en un aula vacía. Tras la pandemia, ir al colegio ha dejado de ser una constante ineludible.
El absentismo escolar quincenal se ha disparado, pero España lidera esta preocupante desconexión física.
Casi la mitad de los estudiantes españoles de 15 años (48,7%) declaró haber faltado
al menos a una clase o a un día completo de escuela en las dos semanas previas al examen. Esta cifra supera de forma
abrumadora al total de la Unión Europea (38,5%) y a la media de la OCDE (33,9%).
Faltar a clase asocia una penalización de 17 puntos menos en Ciencias para el alumno.
La distracción democrática
Las pantallas interfieren activamente en las explicaciones. Alrededor del 30,8% de los chicos y el
27,4% de las chicas en España se distraen frecuentemente con dispositivos digitales en clase de Ciencias.
La distracción digital está «democratizada»: afecta casi por igual a los alumnos de familias favorecidas
(28,3%) y desfavorecidas (29,0%).
Sin embargo, el mapa autonómico muestra brechas alarmantes: mientras que en Galicia o Extremadura la distracción se contiene
en el 25%, en el País Vasco se dispara al 42,3%, liderando la desconexión nacional.
Pasa el ratón sobre el mapa para explorar cada región.
La escuela pública frente al espejismo de la privada
El eterno debate de la educación española: ¿rinde mejor la privada? En datos brutos de Ciencias, los centros privados
(493 puntos) aventajan en 23 puntos a los públicos (470).
En comprensión lectora, la brecha es de 21 puntos (466 de la privada frente a 445 de la pública).
Sin embargo, los datos de PISA demuestran que esta ventaja es un espejismo socioeconómico.
Cuando se aplica un filtro estadístico que descuenta el nivel socioeconómico y cultural de las familias (ISEC),
la brecha se reduce drásticamente: el rendimiento diferencial real no se debe al modelo de gestión del centro,
sino a la pre-selección socioeconómica de su alumnado. Usa el conmutador del panel para ver el «doble estado».
La brecha autonómica de la integración migrante
España acoge cada vez más diversidad demográfica, pero la capacidad de integrar con equidad al alumnado de origen migrante
depende radicalmente de la comunidad autónoma donde residan.
La diferencia bruta nacional en Ciencias entre nativos y migrantes es de 43 puntos. Pero al descontar
la desigualdad de ingresos familiares (ISEC), descubrimos dos realidades: comunidades que logran una integración casi perfecta
y otras con barreras sistémicas insalvables.
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Curiosidad femenina frente a pertenencia masculina
Las brechas de género en España van más allá del rendimiento académico directo y revelan una fractura socioemocional invertida.
Las chicas muestran mucha más curiosidad científica que los chicos en España
(índice de 0,15 frente a 0,09). Sin embargo, son los chicos quienes disfrutan de un
sentido de pertenencia al centro escolar mucho más fuerte.
Esta brecha emocional femenina es especialmente grave en comunidades como el Principado de Asturias
(0,78 en chicos vs 0,37 en chicas) o Cantabria
(0,77 frente a 0,46).
Ellas lideran las ciencias ambientales
PISA 2025 estrena la competencia en Ciencias Ambientales. En Ciencias generales, chicos y chicas empatan en España con
477 puntos. Pero al evaluar la competencia ambiental, la historia cambia por completo.
Una vez controlado el rendimiento científico general, «ser chico» penaliza el rendimiento ambiental en España,
restando de media 3,8 puntos (3,5 en la OCDE y 3,0 en la UE).
En comunidades como Cantabria (−5,3) y el País Vasco (−5,6),
la penalización para los chicos es severa. Ellas demuestran mayor preparación para el pensamiento sistémico, la ecología
y la toma de decisiones sostenibles. Observa cómo la balanza del panel se inclina.